James Caird

La expedición Transantártica Imperial

“Se necesitan hombres para viaje peligroso, sueldo pequeño, frío, largos meses de completa oscuridad, peligro constante, regreso a salvo dudoso, honor y reconocimiento en caso de éxito.”

Mientras Europa se hundía en el derramamiento de sangre y la carnicería de la Primera Guerra Mundial, 15.000 kilómetros hacia el sur, el famoso explorador Ernest Shackleton, participó en una expedición que, aunque sin éxito, llevó a la aventura más difícil y valiente de supervivencia en la historia de la navegación. Objetivo de Shackleton era cruzar el continente antártico a pie. Él había elegido a sus veinte y seis hombres, entre los miles de voluntarios que habían respondido a su llamado, sabiendo que la exploración de la Antártida era muy peligrosa.

5 diciembre 1914

Shackleton partió de la estación ballenera en Grytviken en Georgia del Sur, incluso después de haber sido informado de que las condiciones del hielo eran mas severas de los normal. El barco de la expedición, llamado ENDURANCE por el lema de familia de Shackleton, fue construido en Noruega, específicamente para la exploración polar. El bergantín de madera de 44 metros fue construido para soportar el estrés de su paso por el hielo marino. Los tablones de madera maciza de la nave eran de roble y de abeto de Noruega, con hasta 80 centimetros de espesor en los lugares criticos. El casco estaba forrado de Corazón Verde, una madera que es tan dura como para requerir herramientas especiales para ser trabajado por los carpinteros.

18 enero 1915

Después de navegar en el hielo, entre grietas y aberturas por más de 2000 millas, el Endurance quedó atrapado en el Mar de Weddell, tan sólo 85 millas de su meta. Atrapada en las garras de hielo a menudo de mas de dos metros, la nave se movió lentamente hacia el norte a lo largo del movimiento de las agujas del reloj del Mar de Weddell, cada vez más lejos de su objetivo para los próximos nueve meses.
Desplazandose mas al norte el hielo se comprimia cada vez más, retorciendose y rompiendose en pedazos cada vez más pequeños, cuando se enfrentaron dos lastrones gigantes, dos toneladas de trozos de hielo saltaron hacia arriba, afilados como cuchillas de afeitar, hasta los 5 metros de altura, se amontonaron en crestas altas que parecían grandes coberturas de blancos en todas direcciones.
El ENDURANCE fue arrojado aquí y allá como un juguete, con el peligro de ser lanzado hacia arriba y abajo del nivel del agua o destrozado como una cáscara de huevo. Un asalto muy furioso del hielo hizo que el ENDURANCE se acueste en el borde de una placa de hielo con un ángulo de 30 grados. Finalmente, el buque volvió a flotar, sólo para ser atacado de nuevo por tres bancos de forma simultánea. En las garras de hielo disparó el timón, la quilla se rompió y se derrumbieron las cubiertas. Los fragmentos de hielo por debajo de la línea de flotación rompieron el casco y el mar derrumbó por dentro de manera incontrolable

27 de octubre 1915

Cuando toda la esperanza de detener el agua se pierdió, la expedición abandonó el barco condenado, acampando en el hielo. El sonido horrible de ruptura de la madera, las velas que se soltaban y las máquinas que se iban destruyendo se oían durante kilómetros sobre el hielo. El hielo encerró el buque en su abrazo mortal, destruyendolo poco a poco durante los siguientes 26 días.

21 de noviembre 1915

El día en que el Endurance se hundió, todo, excepto la popa del barco se había reducido a un campo de escombros de rieles rotos, cables y vigas. Toneladas de alimentos para una estancia prolongada en el hielo había sido sacada del barco en los días antes de que se hundiera, hasta unas pocas horas antes se seguia sacando material del ENDURANCE. Al momento de hundirse,la popa de la ENDURANCE se levantó en el aire hasta los 7 metros, mientras que se hundia de proa. Casi de inmediato el hielo se cerró en el punto donde el barco acababa de naufragar, sin dejar rastro de la única morada de la expedición. El hundimiento fue bajando la oscuridad sobre el destino de Shackleton y sus hombres, dejandolos a la deriva, sin abrigo y en uno de los lugares más hostiles del planeta.

La vida en el hielo para los próximos cinco meses fue de absoluto aburrimiento. Pero Shackleton sabía de años de experiencia que el aburrimiento bruscamente finalizará el día en que el hielo se romperá y se verían forzados a tomar los botes salvavidas. Tuvo meses para pensar en el peligro que llegaría con la disolución.
Una premonición inquietante de este peligro se produjo en la mañana, dos icebergs gigantes se vieron acercarse directamente al campo. Los icebergs rompieron el hielo de hasta un metro y medio de espesor, como losa de papel de seda. No había tiempo para mover los barcos y las provisiones – los hombres sólo podían ponerse de pie y mirar con impotencia. Afortunadamente, el cambio de vientos y las corrientes desplazaron a los dos enormes icebergs hacia ??una dirección segura.

9 de abril 1916

Después de más de un año de estar atrapados en el hielo, los hombres de buena gana lanzaron sus tres botes frágiles en el mar más aterrador que se pueda imaginar. En los alrededores se rompían los témpanos de hielo en las cimas de las olas del mar. Los trozos de hielo tan grandes como montañas, se levantaban hasta 10 metros de altura, cabalgando las olas enormes del Atlántico, y finalmente se estrellaban entre sí en los vientos de tormenta. Durante horas, los 28 hombres navegaron en las aberturas y los canales que se abrían en el hielo, los bancos, de pronto chocan con la fuerza de la colisión de dos transatlánticos. Después de tres días agotadores entre la lluvia helada, el riesgo de congelamiento y sin poder dormir, el grupo finalmente llegó a la isla Elefante, apenas con vida.

12 de abril 1916

Cualquier euforia de aterrizar en el tierra firme fue de corta duración. La Isla Elefante estaba muy lejos de cualquier ruta de mar y los cazadores de ballenas en el Mar de Scotia no tenía ninguna razón para visitar aquella roca, congelada y estéril. Ir en busca de ayuda era la única alternativa a una lenta y fría,hambruna.

Shackleton sabía que navegar en un barco pequeño por el Mar de Scotia era muy peligroso, pero no tenía otra opción.

El bote salvavidas James Caird, de 7 metros, se transformó en un barco de vela con la adición de 1.000 kilos de rocas y grava como lastre. La adición de un puente de tela, la instalación de 40 cm mas en la obra muerta, la hicieron sólo un poco más navegable. Volcarse en el tramo más violento de los océanos del pianeta significaría muerte para todos. El plan de navegación no dejó otra opción que buscar ayuda en la dirección del viento – al oeste hasta Georgia del sur – 200 millas más allá de un curso contra el viento a las Malvinas. Además de tener un barco muy peligroso para un viaje imposible, una navegación precisa en el mar violento, bajo un cielo nublado, era inimaginable. Si el cálculo del navegante tenía el error de un grado, el Caird habría perdido la pequeña isla, a 1500 kilómetros de distancia, y Shackleton y sus compañeros iban a terminar en 4000 millas de mar abierto – su destino y el destino de los 22 hombres que esperaban a la Isla Elefante seguiría siendo un misterio para siempre.

30 abril-2 mayo 1916

En su 6º día en el mar, el viento se hizo tan fuerte que el James Caird era peligrosamente inmanejable – el pequeño barco se tambaleó bajo las olas más grandes de todos los océanos del mundo. A riesgo de echarse hacia el costado y hundirse, las velas se redujeron de mala gana y fue arrojada al mar el ancla. Mientras que el James Caird viajaba en el viento, la tripulación fue capaz de dormir un poco. Durante la helada noche, el puente estaba cubierto de medio metro de hielo – el barco estaba muy cerca de hundirse bajo el enorme peso y tuvo que ser rápidamente removido con un hacha. El trabajo duró varias horas, teniendo que tener cuidado de no cortar más allá de que el hielo, romper algo e dañar irreparablemente el barco.

En la tarde del 2 de mayo Shackleton vio la ola más grande de todos sus 26 años en el mar, acercarse al James Caird. La fuerza del agua de mar llenó el bote pequeño, casi hasta el punto de hundirse. Se necesitaron los seis hombres durante casi dos horas para vaciar el barco en seco.

10 de mayo 1916

Con 80 nudos de viento en uno de los peores huracanes de la historia, Shackleton y su tripulación avistaron por fin el lado oeste de Georgia del Sur. Durante tres días se vieron obligados a permanecer en el mar hasta que el tiempo hiziera posible el desembarque. Salvajemente dañado por el huracán, el James Caird no estaba en condiciones de navegar alrededor de la isla para buscar ayuda en la estación ballenera del lado este. Nadie había explorado nunca el interior de la isla y se aceptaba en general que la caminata a traves del interior con sus glaciares y grietas traicioneras era imposible. Pero frente a otra dificil decision. la tripulación no tenía otra opción, y después de 36 horas sin descanso Ernest Shackleton, Frank Worsley y Thomas Crean llegaron a Stromness el 20 de mayo de 1916. Los viejos noruegos de la estación ballenera que llevaban una vida de experiencia en la isla y en el mar polar, sabían que el viaje por tierra era empresa sobrehumana, pero el cruce del Océano Austral en una embarcación pequeña y abierta durante el duro invierno Antártico ha sido nada menos que un milagro.

30 de agosto 1916

Después de cuatro intentos fallidos y meses de angustia, Shackleton rescató a todos los hombres que había dejado en la isla Elefante. El primer intento se hizo con el Southern Sky, un buque británico de invernada en Georgia del Sur. Shackleton reunió a un equipo de voluntarios entre los balleneros noruegos que vivían en la isla y se embarcó en la mañana del 22 de mayo. El Southern Sky no se construyó para romper el hielo que llegaba hasta 70 millas de la isla y por lo tanto tuvo que volver, desembarcando Shackleton en las Islas Malvinas. Después de una breve negociación con el Almirantazgo en Londres y el gobierno uruguayo, “Instituto de Pesca N º 1″, un pequeño arrastrero hizo un segundo intento de llegar a la gente en la isla Elefante. Esta vez, Shackleton vio la costa de la isla, pero aún así era imposible alcanzarla, una vez más debido al hielo. Una vez que regresó a las Islas Malvinas, Shackleton se va a Punta Arenas, donde la Sociedad Británica de Magallanes le ayuda con £ 1500 y le ofrece la goleta Emma, junto con el remolcador Yelcho para salir del Estrecho de Magallanes. Emma llegó a cien millas fuera de la isla Elefante antes de tener que volver a las Islas Malvinas, incapaz de romper el hielo invernal grueso que rodeaba la isla. Desde Puerto Stanley, Shackleton pidió al gobierno chileno para imtenter con el Yelcho una vez mas el rescate antes de la llegada de un barco británico. Según Shackleton esperar las seis semanas necesarias para que el barco llegara, habría sido fatal para sus hombres todavía en la isla. Por último, a bordo del pequeño remolcador de acero, prestado por el gobierno chileno a Shackleton y pilotado por Luis Pardo, se llegó a la isla a las 12:45 pm, y a las 2:15 del 30 de agosto 1916 todas los hombres estaban seguros a bordo y navegando a toda velocidad para Punta Arenas, donde todo el pueblo estaba esperando para celebrar una de la aventuras más increíble de la humanidad.

Shackleton había logrado lo imposible, engañando la muerte muchas veces. Sir Ernest se había presentado a las palabras proféticas de su lema familiar: Fortitudine Vincimus “por la resistencia ganamos”

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